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martes, 30 de marzo de 2010

LOS VALORES MASÓNICOS A PRUEBA



El hermano Itemu nos ha aportado este escrito. Cualquiera que quiera colaborar con el blog puede hacerlo, siempre dentro de los estrictos límites del respeto.


Las recientes elecciones en el seno de la Gran Logia de España han puesto de manifiesto que nunca se debe dar nada por sentado, y que cuando la diferencia de votos entre los candidatos es tan abultada ello debe conducir a la necesaria reflexión. Y no por haber vencido el ganador está libre de reflexionar también, en cuanto que, en ocasiones, es más difícil administrar una victoria que una derrota.
Estas elecciones y sus resultados nos han dado una oportunidad inmejorable para hacer que brillen con luz propia las virtudes que a los masones nos gusta tanto pregonar, y entre ellas, las de la tolerancia y la fraternidad en toda su extensión.
Los masones nos merecemos tener al frente a un Gran Maestro que suponga un referente, una dirección moral hacia la que dirigir la vista y las conciencias. Si nuestro Gran Maestro debe ser un referente moral masónico, no menos deben serlo quienes le acompañen como sus oficiales.
Las elecciones en la GLE también han estimulado – como suele ser habitual en estos casos – las “carreras” internas para conseguir un buen lugar en el podio. Ya que el primer puesto está ocupado alguno cercano también puede sentar bien. El poder es una aspiración muy humana, pero una aspiración vacía si sólo tiene como fin la vanidad personal y la mera ostentación de mandiles, joyas y grados. Y de esto abunda, incluso entre los masones.
Gestionar la victoria puede convertirse en una empresa estimulante y ejemplar para el nuevo GM y sus oficiales si dicha victoria se administra bajo los principios de la fraternidad y la tolerancia; o puede ser una experiencia frustrante más si permitimos que motivaciones profanas nos conduzcan a decisiones que impliquen la exclusión o el ostracismo.
Un masón no debe esperar respeto por sus grados si estos no van acompañados de las virtudes propias del hombre “libre y de buenas costumbres”. Los masones veremos cumplidos los principios de nuestra Orden en una Gran Maestro que considere que todos contamos y que sepa tender la mano incluso a aquellos que le negaron. Si no es así, ¿dónde estará la línea que nos separa del pensamiento profano? Que quede fuera de nuestra Orden sólo quien así decida hacerlo. Los verdaderos hermanos ven en el conflicto la oportunidad de la reconciliación.
Itemu

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