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domingo, 31 de enero de 2016

DIEZ PREGUNTAS SOBRA LA MASONERIA

1. ¿Qué es la Masonería?

Es una de las más antiguas sociedades iniciáticas del mundo. Esotéricamente, inculca sus enseñanzas a sus miembros a través del Simbolismo, practicado a través del ceremonial.

Exotéricamente, es una extraordinaria asociación sustentada en principios morales que hace de personas libres y buenas, seres humanos útiles y provechosos a su familia, a su comunidad, a su nación y al mundo.

Desde el punto de vista esotérico (en su proyección interna), la Masonería es la Orden Iniciática más importante de Occidente. Busca hacer de seres humanos libres de telarañas morales, culturales, sociales, etc. y de modo de vivir honesto y bueno, personas capaces de trabajar por su constante superación en todos los aspectos, a través de una moral laica basada en el Simbolismo, como requisito indispensable para convertirse en agentes transformadores de su entorno familiar, social, comunitario y nacional. En este sentido, los Francmasones nos consideramos constructores del Templo dedicado al perfeccionamiento moral de la humanidad, cimentado en los históricos principios de Libertad, Fraternidad e Igualdad.

Desde el punto de vista exotérico (en su proyección externa o social), la Francmasonería es una organización discreta, no secreta, que cree posible el progreso individual y colectivo basado en el respeto, la democracia, la justicia y la solidaridad entre los seres humanos. Por ello, como organización de la Sociedad Civil, es una institución establecida sobre bases humanitarias y científicas que lucha por el bienestar y el progreso de sus miembros y de la comunidad en general.

2. ¿Quiénes son los Masones?

Son gente buena, y honesta libre de prejuicios y fantasmas culturales, sociales políticos, religiosos, preocupada por el bienestar de los demás.

3. ¿Es la Masonería una sociedad secreta?

La Masonería no es una organización secreta sino discreta, más por fines didácticos, dado que su estructura de aprendizaje es gradual; e históricos, a causa de las persecuciones de que ha sido objeto ella y sus miembros, por parte de organizaciones y personas intolerantes, fundamentalistas, que en muchos lugares y momentos ha pretendido dominar a los demás por la ignorancia y el temor, y que por lo mismo consideran a la Masonería y a los masones como contrarios a sus malsnanos principios y fines.

Sin embargo, en su tarea de contribución al mejoramiento social, cada masón en su actividad cotidiana, en la casa, en la fábrica, en el taller, en la oficina, en el mercado, en la escuela, etc. tiene el compromiso para consigo mismo y los demás de proclamar y poner en práctica los nobles principios y fines de la Francmasonería.

Por su parte, las Logias y Obediencias (federaciones de Logias) a menudo realizan actividades a las que invitan a todas las personas que interesadas de alguna manera en conocer más y de primera mano sobre los Principios, Fines y organización de la Masonería y de las diferentes manifestaciones de su actividad hacia la comunidad.

4. ¿Por qué tienen secretos los Masones?

Los masones guardan discreción sobre la manera de reconocerse en la vida cotidiana, así como sobre lo que se trata en cada sesión, por razones históricas fundamentalmente, como un medio de protección contra la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición de algunas personas y sectas intolerantes y fundamentalistas, vicios estos tres a los cuales la Masonería ha rechazado desde sus orígenes.

5. ¿La Masonería es una religión?

Fundada en el principio de Libertad que desde su fundación norma su pensar, sentir y actuar, la Masonería considera las cuestiones metafísicas como del dominio exclusivo de la conciencia de cada individuo. Por ello, toda persona y por ende todo masón, es libre de creer o no creer en un principio creador, respeta las creencias religiosas de cada quien pues no las mezcla con los asuntos propios de la Orden. De ahí que pueda verse en una misma logia a personas que creyentes o practicantes de diversos cultos o creencias, conviviendo en perfecta armonía y colaborando al fin común del progreso de la humanidad.

6. ¿En qué creen los Masones?

Creen en elevados criterios morales. Creen en la honestidad en todos los actos de la vida. Creen que es posible convivir en un clima abierto pero al mismo tiempo respetuoso, fraternal, y colaborar en la construcción del Templo de una Humanidad cada vez mejor, más libre y justa.

7. ¿Qué hacen los Masones en sus reuniones?

Dan y reciben de sus iguales enseñanzas muy útiles a su perfeccionamiento individual y colectivo y refuerzan sus lazos de unión fraternal.

8. Ser Masón, proporciona algunas ventajas de orden económico?

A los masones les está prohibido utilizar su condición para obtener ascensos o prebendas personales (de hecho, ahora en muchos países por la influencia de doctrinas intolerantes y sectarias ser masón llega a resulta un impedimento para lograrlo). Lo que si existe entre masones es un apoyo incondicional y solidario; un espíritu de ayuda mutua que se debe practicarse en los hechos de manera desinteresada, primero hacia sus confraternos y luego hacia todo aquel que lo necesite.

9. ¿Son los Masones algo así como los Rotarios o los Leones?

En algunos aspectos existen similitudes, porque todos llevan a cabo actividades filantrópicas. De hecho esas organizaciones como otras más han surgido o sido fundadas por miembros de la Francmasonería. Sin embargo, se distingue de aquellas por su sentido iniciático.

10.- ¿Es muy costoso pertenecer a la Masonería?

Lógica y naturalmente, los masones deben contribuir solidariamente al mantenimiento de sus Logias y Obediencias, pero el monto y los términos de las aportaciones establecidas en sus reglamentos se prevén de tal manera que puedan ser cubiertas por todos y cada uno, sin implicar nunca un perjuicio para sí o para su familia.

Centauro 996
Fuente:  http://www.diariomasonico.com/reportajes/diez-preguntas-sobre-la-masoneria

EL INGRESO EN LA MASONERIA

La Masonería se prohíbe a sí misma el proselitismo. Eso significa que considera contrario a su método el realizar cualquier tipo de presión directa o indirecta sobre una persona para que se afilie a una Logia. Consideramos que toda forma de proselitismo encierra una sutil coacción.

Además, no es necesario pertenecer a la Masonería para trabajar sobre el mejoramiento personal o para sentirse vinculado con los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. La Masonería no es sino un camino entre otros.

La Masonería no es tampoco una religión ni un arca de salvación a la que haya que incorporarse forzosamente. De ninguna manera se puede crear ningún tipo de expectativa en cualquier persona respecto de que vaya a encontrar en las Logias la felicidad personal o la solución de sus problemas morales o materiales. Ya hay demasiados grupos que se proclaman, se ofrecen y se postulan en ese sentido. La Masonería, si es fiel a sí misma, no puede hacerlo.

Lo único que la Masonería puede y debe hacer es señalar su presencia para que quien lo desee, libre y espontáneamente, pueda llamar a sus puertas, a sabiendas que en cualquier caso será leal y correctamente tratado en sus demandas de información o en su pretensión de ingreso. Eso es todo. Nada más, pero nada menos.

La masonería exige a sus miembros respeto a las leyes democráticas del país en el que viven y trabajan. Es importante que las personas que deseen entrar en la masonería asuman un bien entendido compromiso de colaboración mutua con otras. Los masones se dedican a mejorarse como personas y a intentar vivir, de acuerdo con altos principios morales, como buenos ciudadanos, sin pretender tener el monopolio de estos ideales. La masonería rechaza toda afirmación dogmática y considera que toda concepción metafísica pertenece al fuero interno de cada individuo.

Los requisitos básicos para ingresar son tener la mayoría de edad, sin distinción de sexo, nacionalidad, grupo social o religión. Gozar de buena reputación y no desempeñar un oficio o profesión que atente contra los Derechos Humanos, la ética, la moral, y los Principios de la Francmasonería. Todo ello se resume en el aserto masónico “ser libre y de buenas costumbres”.

Las personas que cumplan con estos requisitos fundamentales y que deseen ser admitidos Francmasones deberán realizar una petición formal a la que seguirán el contacto con miembros de una Logia, diversas entrevistas, cumplimentar una solicitud y atender otras cuestiones que oportunamente se le pedirán una vez establecido el contacto personal. Todos los pasos precisos seguirán los usos y costumbres masónicas, y supondrán el absoluto respeto por su aceptación por parte del interesado, quien en todo momento, ante cualquier duda, podrá pedir las aclaraciones que precise antes de continuar con su voluntario acercamiento a la Orden.

Toda admisión en la Francmasonería está sometida a votaciones democráticas y culmina en la iniciación.

El ingreso debe ser un acto de libertad y soberanía personal.

Fuente:  http://www.diariomasonico.com/noticias/el-ingreso-en-la-masoneria

jueves, 14 de enero de 2016

La vida de W. A. Mozart está plagada de misteriosas sombras

Su pertenencia a la masonería, el carácter esotérico de algunas de sus composiciones, su posible asesinato y la desaparición de su tumba, son algunos de los enigmas que rodean la figura del genial compositor.

Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart nació en Salzburgo, Austria, el 27 de enero de 1756. Quien haya visto Amadeus, la magnífica película de Milos Forman, tendrá una idea de la peculiar manera de ser del músico y de las serias dificultades para encajar en las estructuradas normas de la sociedad. Algunos investigadores que se han ocupado de estudiar su compleja personalidad le han definido como “maníaco depresiva con rasgos paranoides”. Genio y locura andan próximos, y Mozart fue indudablemente genial, con una vida cargada de luces y, también, de muchas y enigmáticas sombras.

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¿En qué consiste el secreto masónico?

Para efectos de este trazado, hemos de distinguir la “discreción” del “secreto” propio de la doctrina masónica.

La discreción se refiere al sigilo que los masones debemos guardar respecto de las cosas formales de la Orden, por ejemplo los asuntos tratados en Logia y sus métodos de reconocimiento, sus ceremonias y otras cuestiones de forma, no de fondo.

El secreto, en cambio, está en dirección de las enseñanzas y de los hallazgos de vida interior que el adepto va descubriendo por sí mismo durante el proceso de su desbastamiento personal mediante el trabajo iniciático.

En efecto, la disciplina de no revelar las confesiones y comunicaciones que la Orden considera como íntimas es, en realidad, una prueba de discreción que atesora la buena fe de los adeptos, así como su disposición a desarrollar, en sí mismos, una habilidad iniciática y espiritual.

De sobra hemos sostenido y aceptado que al mundo profano nada tiene que ocultarle la Masonería, puesto que ningún asunto tratado en las Logias es contrario ni al orden moral y jurídico, ni tampoco a la estabilidad social y política del Estado.

En consecuencia, el estatus del secreto masónico nada tiene que ver con revelaciones extraordinarias o fantásticas de las que el mundo profano, e incluso el masónico, pudieran sorprenderse.

Si este fuera el verdadero sentido del secreto masónico, entonces todos nos moriríamos de risa, y nos veríamos en extremo ridículos e infantiles si con gran acuciosidad asumiéramos que esa fuera la naturaleza primigenia y fundamental del susodicho secreto masónico.

¡Imaginémonos cómo nos veríamos los masones hoy en día, si pensáramos que los profanos no saben cómo nos saludamos o qué palabritas nos decimos para reconocernos! ¡Vaya ingenuidad!

En este caso estaríamos no muy lejos del secreto que obligadamente guardan los socios de las sociedades mercantiles respecto de sus asuntos internos, los bancos, los ejércitos, los médicos y los psicoanalistas respecto de sus pacientes o los sacerdotes respecto de la confesión, o incluso los gobiernos respecto de los secretos de Estado.

Este tipo de confidencias nada tiene que ver con la naturaleza del secreto masónico y si así fuera, entonces seríamos verdaderamente ridículos en vanagloriarnos del tal secreto.

El secreto masónico tiene relación con la naturaleza iniciática del adepto. Ciertamente es la Ceremonia de Iniciación el primer paso a su develo, pero éste solo representa un protocolo de admisión.

La verdadera iniciación constituye un desarrollo progresivo que procede de dentro del individuo y que avanza hacia fuera de él, tal y como sucede con la transformación de una semilla o de un germen en una planta u organismo completo, que potencialmente existía en aquéllos de manera latente.

La Iniciación masónica supone un proceso de crecimiento espiritual del sujeto, un progreso que le permite transformar radicalmente su sentido de la vida y su percepción de la realidad, y la razón de esto es que en los rituales y ceremonias masónicas yacen ocultas las fuerzas relacionadas con el desarrollo de los aspectos divinos del hombre si y solo si el propio sujeto logra percibirlas.

Cuando el recipiendario del ceremonial iniciático modifica su percepción de la realidad, cuando esto ocurre, es decir, cuando la venda que le cubre sus ojos cae permitiéndole ver la Luz, entonces el iniciado es ya otro hombre, un hombre “renacido” dotado ahora de cualidades que le corresponderá a él ir desarrollando hasta alcanzar la verdadera iniciación.

Tal desarrollo espiritual es iniciático por método y por naturaleza, ya que ocurre ocultamente en el interior del individuo. Es entonces cuando el masón se hace efectivamente poderoso, pues ha logrado el poder de dominarse a sí mismo, entendiendo que el poder masónico no es para dominar a los demás.

De esta manera, la Orden Masónica se propone, realmente, buscar y poner en evidencia la latente y potencial perfección espiritual del ser humano, y considera que tal perfección se halla en su interior como semilla, esperando un proceso de afloración y desarrollo.

En este sentido, el verdadero secreto de la masonería no tiene nada que ver con la forma, sino con el fondo, y están ciertamente ocultos en sus símbolos, ritos y ceremonias, signos, tocamientos y palabras, marchas y baterías, que no pueden ser revelados ni por los mismos masones ni por los libros, ni de boca a oído, y no por causa de un juramento fatal, sino simple y llanamente por la naturaleza misma del secreto.

Los secretos masónicos se hallan dentro de los símbolos; es decir, la existencia material de éstos no es, en sí misma, ningún secreto, pero sí lo es el significado que tiene para cada uno, y más aún, el efecto transformador que opera en la personalidad del iniciado.

¡He ahí el asunto! Por lo tanto, las verdades masónicas son esotéricas porque se hallan ocultas para el profano que carece de ojos para ver, y sólo se revelan a quienes con hábil y atrevida mano saben buscarlas.

Por esta razón, los secretos de la Masonería no pueden ser conocidos más que por la experiencia propia de los masones y esta experiencia les conduce a vivencias en los mundos superiores; es decir, más allá del cuerpo físico del hombre.

En conclusión, los verdaderos secretos masónicos se adquieren por experiencia vivencial e íntima; en cambio, los “secretitos”, que tanto ocupan a los masones formalistas se adquieren leyendo, viendo o repitiendo como loros lo que otros dicen.

Deducimos entonces que el secreto de la Masonería es el secreto de la realización humana, y esta es necesariamente una realización holística.

Por lo tanto, el secreto masónico nada tiene que ver ni con conspiraciones ni con ingenuidades y menudencias infantiles, y si esto fuese cierto, entonces serían “secretitos” y no secretos.

El secreto masónico se relaciona, en cambio, con una filosofía de formación humana muy profunda y esencialmente espiritual.

© Christian Gadea Saguier
http://www.diariomasonico.com/opinion/en-que-consiste-el-secreto-masonico