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sábado, 6 de febrero de 2010

PLANCHA DE INICIACIÓN EN LA MASONERÍA


Un hermano Aprendiz de la Logia Sol de Levante 161 de Menorca, nos ha cedido su plancha de iniciación para que sea publicada en este blog. Para cualquier masón, la experiencia de la iniciación es un sentimiento que queda grabado para siempre en en corazón; un momento que te acompaña siempre a lo largo de tu evolución en la masonería. Disfrutemos pues con la lectura de este trozo de intimidad de nuestro hermano.






Ante todo, quiero agradecer a todos los hermanos su entrañable acogida y mi aceptación como hermano suyo. Así mismo al H.·. con quién contacte en primer lugar, su diligente atención ante mis preguntas y su intercesión ante el V.M.·., también al V.M.·. por su franca y amistosa acogida desde el primer día que coincidimos.
Básicamente mi deseo de entrar en la Masonería no es reciente, era una de esas cosas que se desean hacer en algún momento y que por diversos motivos, y en especial el desconocimiento de su existencia en nuestra isla hasta hace poco más de un año, no había podido cumplir. Recuerdo hace algunos años cuando supe que mi abuelo materno había sido masón, nació mi interés por la Masonería, pero la falta de información veraz sobre ella, acabó por hacerme olvidar el tema.
Con motivo de una lectura, el pasado invierno, acerca de unos temas de mi interés sobre los cuales fui tirando del hilo reapareció la Masonería, se abrió ante mí de nuevo la oportunidad de, conocerla más a fondo, primero, y la opción de pedir mi ingreso, después, en esta Venerable Logia Sol de Levante de Menorca, cuyo acto he podido cumplir recientemente.
Dado que el V.M.·. me pidió que redactara una “plancha” sobre mi iniciación, y más concretamente acerca de la percepción que tuve durante la celebración del rito de iniciación, debo decir que esta causó gran y grata impresión en mi conciencia y en lo más profundo de mi ser. Antes de entrar reflexioné acerca del paso que iba a dar en ese momento. Y al situarme ante la puerta del T.·., despojándome de los metales, dejar al descubierto mi rodilla izquierda, mi pecho izquierdo, mi pié derecho y privado de visión, se afianzó más mi confianza en el acto que iba a asumir.
En el interior del T.·. siguiendo las indicaciones del H.Ex.·. que me fue presentando ante cada una de las tres pequeñas luces del T.·., representadas por los HH.VV.·. y el V.M.·., Belleza, Fuerza y Sabiduría. Seguidamente el V.M.·. , al comprobar mi firme voluntad de ingresar en esta honorable orden, me tomó juramento ante el Ara con el Libro Sagrado, la Escuadra y el Compás, las tres grandes luces del T.·., apoyado sobre mi rodilla izquierda, mi pierna derecha formando escuadra y mi mano derecha sobre el V.L.S.·. y un compás en mi mano izquierda apuntando a mi corazón, en esos momentos cada una de las palabras del V.M.·. resonaban en mi mente para quedar impresas en mi conciencia.
Finalmente, tras el juramento, al desvelar mi vista ante la congregación y, seguidamente, atendiendo a las enseñanzas que me iba impartiendo el V.M.·. acerca de los instrumentos del grado de aprendiz masón: la regla de 24 pulgadas (como 24 horas tiene el día y las acciones que les corresponden), el mallete (que debe representar mi fuerza de voluntad para moldearme mejor persona) y el cincel (para afinar con más precisión el trabajo del mallete), así como la palabra sagrada, el toque y el saludo de primer grado, estos símbolos me recuerdan que he de ser fuerte para progresar en mi iniciación.
Grabado en mi mente ha quedado para siempre el recuerdo de mi iniciación en la Masonería. La mezcla de una consciente y libre voluntad por mi parte, la afectuosa y fraternal acogida por parte de mis nuevos hermanos y un íntimo deseo de mejorar como persona y profundizar en el conocimiento en busca de la verdad ha causado una inflexión en mi vida desde la iniciación. No sabría describirlo si como un renacer como persona o quizá un bautismo que imprime una nueva dirección en mi vida. Sea como fuere, hay un antes y un después.
Hasta el día de hoy he leído, releído y analizado el Ritual y en especial la Ceremonia de Iniciación hallando cada vez nuevos matices y perfeccionando su significado, me he formado una mejor idea acerca de los símbolos y me pareció entender al V.M.·. cuando al dirigirse a los aprendices, en relación al tránsito desde el mundo profano hacía el interior del T.·. , nos indicaba que debemos dejar fuera del T.·. no sólo los metales sino, también, los pensamientos profanos, para lo cual nos mostró un ejercicio al efecto.
Iniciado mi camino en la masonería, espero que este sea largo, por lo que deberé ser paciente, aparecerán flaquezas, por lo que deberé coger fuerzas, y surgirán dudas, por lo que deberé apreciar la sabiduría. Sé que en este camino no estoy sólo, estáis vosotros hermanos, y todos los hermanos masones, en igualdad, cada uno en su puesto y en su condición, y libres para escoger el camino.

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