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lunes, 29 de octubre de 2012

LA MASONERIA DICE ADIOS A LOS MISTERIOS Y SECRETOS.

La Gran Logia de España ofrece en un libro de más de seiscientas páginas el desarrollo de la institución, los avatares históricos, el presente de la obediencia y sus ejes filosóficos y espirituales. El título del volumen, «La masonería abre sus puertas», es indicativo de su objetivo: conseguir que la principal obediencia española deje de ser vista como una especie de secta para intelectuales. 


Javier NeiraLa Gran Logia de España cuenta sus secretos. O, lo que es lo mismo, muestra que no tiene secretos. Es la principal obediencia española y la única regular –con reconocimiento internacional de sus principales pares– y su salida a escena se realiza mediante un libro de casi seiscientas páginas en el que se abordan desde los aspectos filosóficos más complejos hasta las cuestiones administrativas mas elementales. Y la historia.
El propio título de la publicación, La masonería abre sus puertas, ya apunta por dónde van los tiros; y el hecho de que como conjunto no aparezca firmada más que por la propia Gran Logia de España indica que es una obra colectiva y, por lo tanto, decididamente oficial. Si no hay misterio ¿de qué trata entonces?
La presentación de la obra corre a cargo del abogado Óscar de Alfonso Ortega, de 43 años, gran maestro –presidente de la Gran Logia de España– que, sin retóricas, arranca explicando que «la Gran Logia de España, única obediencia regular reconocida internacionalmente por la totalidad de las Grandes Logias, agrupa a los antiguos deberes, principios, usos y costumbres así como de los landmarks de la fraternidad con absoluto respeto de las tradiciones de la orden». El gran maestro añade: «El destino del hombre, proclamado en algunas Constituciones políticas y en especial por los fundadores de los Estados Unidos de América, de inspiración masónica, es alcanzar la felicidad en este mundo».
La felicidad descansa sobre el cumplimiento diario de los derechos humanos cuya declaración universal ha de ser de obligado cumplimiento. El Estado debe ser no solo el instrumento para lograr la felicidad de los ciudadanos sino que es su única razón de ser. Un Estado será moralmente bueno si contribuye a asegurar la felicidad de los ciudadanos. Cada uno de éstos debe trabajar y esforzarse en todos los ámbitos por alcanzar la felicidad individual que no ha de contradecir ni ser obstáculo a la felicidad del vecino. El Estado debe ser la asociación «libre de hombres libres que conviven en armonía y en paz con otros estados libres, diferentes y distintos».
La Gran Logia de España está en la plaza pública desde siempre. Los anteriores grandes maestros –Carretero, Corominas, Sarobe...– biografiados sucintamente en el libro siempre han concedido entrevistas en los medios, pero nunca como ahora se había ofrecido una especie de vademécum en el que está todo, de forma sencilla y con honduras filosóficas si es el caso, ya que, como indica una cita tradicional masónica que se recoge en la publicación: «El sabio responde, el inteligente pregunta, el iniciado vive las respuestas sin necesidad de preguntas».
Tolerancia. Quizás el quid de la masonería sea el enorme valor que da a la idea de tolerancia. De ahí recibe una crítica constante: es relativista. Pero, hoy por hoy, ¿quién no lo es?
La Gran Logia de España, a través de su nuevo libro, hace una vigorosa y razonada defensa de la idea de tolerancia. «Cada masón debe seguir su carisma, desde lo que el dicte su concepto de libertad, recordando siempre que la búsqueda de perfección no es sinónimo de acumular cargos y grados sino que éstos siempre se hallan subordinados a su propio y humilde, por necesidad, proceso de permanente aprendizaje», se indica en el libro, y es que «en masonería tal y como ya hemos dicho, más que del poder, potestas, se debería hablar de autoridad, auctoritas, derivada tanto de la gnosis profana y principalmente masónica como de las competencias del honesto ejercicio del arte, generador de ética, valores y principios tanto de intención como de acción», así que lo que cuenta en la superioridad moral que procede de tres fuentes: la común a todos los ciudadanos, la derivada de la introspección iniciática y la adquirida a lo largo de todo un currículum personal como aprendiz porque una de las claves antropológicas de la masonería es que siempre se está empezando desde cero.
El libro aborda en grandes apartados el devenir histórico de la masonería. Primero, las raíces en el mundo antiguo, especialmente en Egipto; después, la realidad de los constructores de catedrales -de ahí la palabra masón- y finalmente la masonería especulativa, la actual, que nace en Inglaterra en el siglo XVIII y que se denomina así frente a la operativa -la de los trabajos manuales en las catedrales-para subrayar su carácter filosófico y espiritual. Como remate se aborda en un gran apartado la idea de tolerancia, central en la masonería.
La segunda parte del libro aborda conceptos –qué es una logia, en qué cosiste la regularidad– y analiza la historia de la masonería en Españay las controvertidas relaciones con la política y la religión. Ahí, de nuevo la idea y la práctica de la tolerancia sale victoriosa. El tercer apartado está centrado en la Gran Logia de España, donde, parafraseando a Woody Allen, podría decirse que responde al título Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la masonería y nunca se atrevió a preguntar.
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Fuente: laopiniondemalaga.es

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